Escrito por Marcela de León

Son pocas las voces que realmente logran penetrar hasta los huesos de cualquiera que tenga el placer de escucharlas, que logran desgarrar el alma y hacernos tocar fondo para después reconstruir lo que queda de nuestros sueños rotos. Habría que tener un corazón de piedra para no dejarse seducir y envolver por la poderosa voz de Florence Welch en cada una de las rolas de su álbum debut: Lungs, que al poco tiempo de ser lanzado, el 6 de julio del 2009, lograra posicionarse en el segundo lugar en el Reino Unido.
Es cierto que las opiniones a cerca Florence son encontradas, y hay quienes la consideran sólo una post-adolescente más, tratando de llamar la atención. Pero más allá de su imagen (legítima o exagerada) de corazones rotos, de novia gótica y abandonada, de diva poderosa y rebelde que se revuelca en el piso y golpea paredes, hay que reconocer que esta mujer tiene algo especial. El primer track del disco, “Dogs Days Are Over” es suficiente para atraer la atención de cualquiera.
La originaria de Camberwell al sur de Londres que creciera bailando al ritmo de los Rolling Stones y cantando al son de Nina Simone y Dusty Springfield, realmente ha sido dotada con un talento inigualable. Basta cerrar los ojos al escuchar “My Boy Builds Coffins” para ser transportados a un mundo mágico, perturbador y fascinante; a una turbia fantasía, de dulce acidez, tan romántica y escalofriante como una historia escrita y dirigida por Tim Burton. ¿Y qué decir de “Girl With One Eye”?, en la que Welsh explota su talento vocal al máximo. Esta rola es, sin exageraciones, probablemente la joya más valiosa del disco.

“Kiss with a Fist”, el primer sencillo de este disco, tiene todos los elementos para convertirse en una rola pegajosa y fácil de recordar. Sin embargo, es probablemente una de sus mejores composiciones. El álbum refleja una extraña combinación de altibajos, de coros, tambores, cuartetos de cuerdas, encajes, delineadores negros, coreografías sin sentido, odio, amor, dolor y algunos cómodos e incómodos silencios. Es una recopilación de experiencias, desamores e ilusiones. Rolas como “I’m Not Calling You Liar” y “You’ve Got The Love” parecieran remontarse a los más melancólicos rincones del corazón, mientras que otras como “Drumming Song” y “Hurricane Drunk” reflejan la fortaleza y ambición de esta excéntrica artista.
Welsh puede subir con la cabeza en alto al mismo pedestal que otras mujeres de inigualable voz como lo son Fiona Apple, Patti Smith, Kate Bush, PJ Harvey y Tori Amos. La voz de Florence refleja tantos matices que es difícil tratar de definirla. Es imposible tratar de comparar la fortaleza y dualidad de su persona con cualquier otra banda. Sin embargo, contadas son las voces que generan escalofríos al ser escuchadas. A sus escasos 22 años, esta londinense ha descubierto su innato talento. En sus propias palabras “Descubrí mi voz y me sentí eufórica”.
En cuanto a “La Máquina”, son una excelente banda de soporte conformada por Rob Ackroyd (guitarra), Chris Hayden (batería), Isabella Summers (teclados) y Tom Monger (arpa), con quienes Florence ha trabajado en ocasiones anteriores. Sin embargo, siguen siendo sólo soporte, porque a final de cuentas, este show es de Florence.
Lungs es un debut que no hay que dejar pasar. Basta escuchar el disco un par de veces para enamorarse perdidamente de él. El álbum es una combinación perfecta que logra mostrar una oscuridad que cautiva y que es irónicamente combinada con euforia, felicidad y esperanza. Si el estilo musical de Welsh no es del gusto de todos, el simple hecho de escucharla jugar sensualmente con los múltiples tonos que alcanza su voz, es suficiente para satisfacer hasta el oído más excéntrico. Así que abramos puertas, corazones y oídos, y dejémonos conquistar por esta poderosa máquina: Florence Welsh.
|
Videos: |
Fotos:
|
Web:
|
Comentarios
Suscripción de noticias RSS para comentarios de esta entrada.